sábado, 30 de diciembre de 2017

La Madre de Dios

Η Παναγία Ιεροσολυμίτισσα / Panagia Ierosolymitissa - Most Holy Lady of Jerusalem, very popular icon of the Theotokos because it overlooks the empty tomb of the Most Holy Theotokos at the Sepulcher of the Mother of God in GethsemaneLa contemplación del misterio del nacimiento del Salvador ha impulsado al pueblo cristiano no sólo a dirigirse a la Virgen santísima como a la Madre de Jesús, sino también a reconocerla como Madre de Dios. En la primera comunidad cristiana, mientras crece entre los discípulos la conciencia de que Jesús es el Hijo de Dios, resulta cada vez más claro que María es la Theotokos, la Madre de Dios. Se trata de un título que no aparece explícitamente en los textos evangélicos, aunque en ellos se habla de la «Madre de Jesús» y se afirma que él es Dios [56]. Por lo demás, presentan a María como Madre del Emmanuel, que significa Dios con nosotros [57]. Ya en el siglo III, como se deduce de un antiguo testimonio escrito, los cristianos de Egipto se dirigían a María con el nombre de laTheotokos [58].

En el siglo IV, el término Theotokos ya se usa con frecuencia tanto en Oriente como en Occidente. La piedad y la teología se refieren cada vez más a menudo a ese término, que ya había entrado a formar parte del patrimonio de fe de la Iglesia. Por ello se comprende el gran movimiento de protesta que surgió en el siglo V cuando Nestorio puso en duda la legitimidad del título «Madre de Dios» [59]. Esa verdad fue profundizada y percibida, ya desde los primeros siglos de la era cristiana, como parte integrante del patrimonio de la fe de la Iglesia, hasta el punto de que fue proclamada solemnemente en el año 431 por el concilio de Efeso. Cuando proclama a María «Madre de Dios», la Iglesia profesa con una única expresión su fe en el Hijo y en la Madre. Con la definición de la maternidad divina de María los Padres conciliares querían poner de relieve su fe en la divinidad de Cristo.

Las dificultades y las objeciones planteadas por Nestorio nos brindan la ocasión de hacer algunas reflexiones útiles para comprender e interpretar correctamente ese título. La expresión Theotokos,que literalmente significa «la que ha engendrado a Dios», a primera vista puede resultar sorprendente, pues suscita la pregunta: ¿cómo es posible que una criatura humana engendre a Dios? La respuesta de la fe de la Iglesia es clara: la maternidad divina de María se refiere sólo a la generación humana del Hijo de Dios y no a su generación divina. El Hijo de Dios fue engendrado desde siempre por Dios Padre y es consustancial con él. Evidentemente, en esa generación eterna María no intervino para nada. Así pues al proclamar a María «Madre de Dios», la Iglesia desea afirmar que ella es la «Madre del Verbo encarnado, que es Dios». Su maternidad, por tanto, no atañe a toda la Trinidad, sino únicamente a la segunda Persona, al Hijo, que, al encarnarse, tomó de ella la naturaleza humana.

«La maternidad es una relación entre persona y persona: una madre no es madre sólo del cuerpo o de la criatura física que sale de su seno, sino da la persona que engendra. Por ello, María, al haber engendrado según la naturaleza humana a la persona de Jesús que es persona divina, es Madre de Dios (...) En la Theotokos la Iglesia, por una parte, encuentra la garantía de la realidad de la Encarnación, porque "si la Madre fuera ficticia, sería ficticia también la carne (...) y serían ficticias también las cicatrices de la resurrección" [60]. Y, por otra, contempla con asombro y celebra con veneración la inmensa grandeza que confirió a María Aquel que quiso ser hijo suyo. La expresión «Madre de Dios» nos dirige al Verbo de Dios, que en la Encarnación asumió la humildad de la condición humana para elevar al hombre a la filiación divina. Pero ese título, a la luz de la sublime dignidad concedida a la Virgen de Nazaret proclama también la nobleza de la mujer y su altísima vocación» [61]. En suma, Dios trata a María como persona libre y responsable, no lleva a cabo la Encarnación de su Hijo sino después de haber obtenido su consentimiento y, así, «en María el Espíritu Santo realiza el designio benevolente del Padre. La Virgen concibe y da a luz al Hijo de Dios con y por medio del Espíritu Santo. Su virginidad se convierte en fecundidad única por medio del poder del Espíritu y de la fe» [62].

A partir del siglo V, poco después que el Concilio de Éfeso proclamara a María con el título deTheotokos, se comienza a atribuirla el título de Reina. Precisamente en la escena de la adoración de los Magos, san Mateo presenta a María a sus lectores judíos, implícta pero claramente, como la nueva gebiráh del reino mesiánico que Jesús va a instaurar con su venida al mundo. En efecto, si nos centramos en los aspectos marianos de este pasaje, advertimos dos características muy significativas. Por una parte, todo el pasaje de los Magos está centrado en el homenaje que se desea rendir al «Rey de los judíos»; un rey de la estirpe de David y profetizado como Rey-Mesías en el AT [63]. Y, por otra, la protagonista es María y el Niño, sabiendo que san Mateo tiene como protagonista de su Evangelio de la Infancia a san José. Aquí desaparece de la escena del relato, y no es razonable suponer que el santo Patriarca estuviera ausente en un momento tan importante y delicado.

Resultado de imagen de fotos más famosas de la Virgen en Belén, tierra santa«En la corte de Judá, la madre del rey ocupa un lugar honorífico y goza de ciertas prerrogativas. Se la llamará gebiráh [64], la que da origen al héroe (geber) que es el rey [65]. Betsabé será la primera "gran dama" en Israel. Sin que se pueda precisar exactamente su poder, está claro —si se compara la postración que hace ante David, su esposo [66], con la que recibe de Salomón, su hijo [67]—; que después de la muerte de David se transformaron por completo su relación con el poder real y su dignidad. A continuación, al comienzo de cada reinado en Judá, el autor del libro de los Reyes anotará con cuidado, al lado del nombre del rey, el nombre de su madre» [68]. Por esto, muchos estudiosos ven en estos dos detalles una intención teológica del hagiógrafo, que asocia a María en la función regia de su Hijo, como Madre del Rey [69].

[56] Cfr Ioh 20,28; cfr 5,18; 10,30.33. 
[57] Cfr Mt 1,22-23. 
[58] Concretamente con esta oración que se recoge en la Liturgia de las Horas: «Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios: no desoigas la oración de tus hijos necesitados; líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita». En la mitología pagana a menudo alguna diosa era presentada como madre de algún dios. Por ejemplo, Zeus, dios supremo, tenia por madre a la diosa Rea. Ese contexto facilitó, tal vez, en los cristianos el uso del título Theotokos, «Madre de Dios», para la madre de Jesús. Con todo, conviene notar que este título no existía, sino que fue creado por los cristianos para expresar una fe que no tenia nada que ver con la mitología pagana, la fe en la concepción virginal, en el seno de María, de Aquel que era desde siempre el Verbo eterno de Dios. 
[59] En efecto al pretender considerar a María sólo cómo madre del hombre Jesús, sostenía que sólo era correcta doctrinalmente la expresión «Madre de Cristo». Lo que indujo a Nestorio a ese error fue la dificultad que sentía para admitir la unidad de la persona de Cristo y su interpretación errónea de la distinción entre las dos naturalezas —divina y humana— presentes en él. El concilio de Éfeso en el año 431 condenó sus tesis y al afirmar la subsistencia de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la única persona del Hijo, proclamó a María Madre de Dios.

[60] San Agustín, Tract. in Ev. loannis, 8, 6-7. 
[61] AUG, 27-XI-1996. 
[62] CEC, 723; cfr Lc 1,26-38; Rom 4,18-21; Gal 4,26-28. 
[63] San Andrés de Creta es unos de los Padres de la Iglesia que más se distingue en la proclamación de la realeza de María. A Ella aplica las palabras del Salmo 44: «Atu derecha está la Reina con vestido recamado de oro y con variedad de adornos»: cfr Andrés de Creta, Homilías marianas, Ciudad Nueva, Madrid 1995, pp. 19-21. 
[64] Cfr 1 Reg 15,13. 
[65] Cfr 2 Sam 23,1. 
[66] Cfr 1 Reg 1,15-16. 
[67] Cfr 1 Reg 2,19. 
[68] J.P. Michaud, María en los Evangelios, Verbo Divino, "Cuadernos Bíblios", nº 77, 2ª ed., Estella 1992, p. 26. 
[69] Un breve resumen de la realeza de María se encuentra en A. Orozco, Madre de Dios y Madre nuestra, Rialp, Madrid 1996, pp. 59-64.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Los ángeles anuncian la "Buena Nueva" a los pastores

Imagen relacionadaEntramos en la tercera y más importante parte del relato: «Había unos pastores por aquellos contornos, que dormían al raso y vigilaban por turno su rebaño durante la noche. De improviso un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de luz y se llenaron de un gran temor. El ángel les dijo: No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: hoy os ha nacido, en la ciudad de David, el Salvador, que es el Cristo, el Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis a un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre» (Lc 2,8-12). Estamos ante un típico anuncio angélico bíblico, que guarda gran parecido con los anuncios a Zacarías y a María, que ya comentamos. Hay una diferencia clara entre ellos: aquí no hay pregunta de aclaración de cómo se llevará a cabo el mensaje angélico, porque lógicamente ahora se trata del anuncio de algo que ya ha sucedido.

Siguiendo el texto de la narración podemos desglorsarlo en las siguientes etapas: la presentación (v. 8); la presencia del enviado divino (v. 9); el temor que despierta el enviado divino (v. 9); unas palabras de consuelo (v. 10); llega el mensaje (v. 11); y, finalmente, los signos que ratifican el mensaje (v. 12). Comienza, pues, a cumplirse lo que hemos escuchado a María en el Magnificat sobre los anawim, los pobres y los humildes. En efecto, los judíos incluían a los pastores entre los «publicanos y pecadores», por su ignorancia religiosa, inflingían continuamente las prescripciones de la Ley de Moisés, y se les consideraba testigos no válidos en los los juicios... Sin embargo, fueron los primeros invitados a ser testigos del mayor acontecimiento hasta entonces acaecido en el mundo. Jesús, rechazado por los «suyos», es acogido por los sencillos y rudos pastores, primeros destinatarios de la Buena Nueva de salvación. El Buen Pastor ha querido que los primeros en conocer su nacimiento en Belén fueran unos sencillos pastores que hacían la guardia nocturna de sus rebaños.

La aparición inesperada del «ángel del Señor», acompañada de la «gloria del Señor» [12], produjo un razonable temor en los pastores. El mensaje que les dirige es una invitación a la alegría, acompañada por una exhortación a vencer el miedo: «¡No temáis!». La noticia del nacimiento de Jesús representa para ellos, como para María en el momento de la Anunciación, el gran signo de la benevolencia divina hacia los hombres. Aunque toda esta escena está enmarcada en un ambiente universalista -la cita del Emperador y el censo para todo el mundo-, san Lucas se refiere sólo al pueblo (laos) judío.

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Se inicia, pues, una época nueva (hoy, semeron). El gran anuncio, hecho con cierta solemnidad y con claro sabor mesiánico -os ha nacido "un niño" [13]-, es el nacimiento de un Niño Salvador-Cristo-Señor, títulos que nos revelan la divinidad del Salvador del pueblo y esperado Mesías. Aunque los pastores no reclaman ningún signo, el ángel les da una triple señal: encontraréis a un niño; envuelto en pañales; y reclinado en un pesebre.

La primera señal viene a decirles que el Mesías prometido, que es Dios y Salvador, no viene con fuerza y poder, sino inerme y débil, próximo o semejante a nosotros y que salvará a todos compartiendo nuestra misma condición y vida. La segunda señal, es interpretada por unos como una alusión a la realeza del niño; por otros, como acogida cariñosa de María y José; e incluso para otros, llega simplemente para decirnos que viene a la tierra como cada uno de nosotros, naciendo de una madre. Finalmente, la tercera señal -reclinado en un pesebre- es, para unos, un referente del sepulcro donde será enterrado; otros ven un paralelismo antitético con Is 1,3 [14]: los pastores, primicia del pueblo escogido, obedecen al mandato evangélico y conocen el pesebre del Señor; y, finalmente, según otros lo que pretende es sólo ratificar que el recién nacido desciende de David.

Acto seguido, el evangelista interrumpe el hilo de la narración y muestra otro hecho portentoso que completa el mensaje. Los cielos de Belén se llenaron entonces de ángeles cantores que alaban al Señor por el nacimiento de un Niño: «De pronto apareció junto al ángel una muchedumbre de la milicia celestial, que alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad» (Lc 2,13-14). El cántico de los ángeles revela a los pastores lo que ya María había expresado en su Magnificat: el nacimiento de Jesús es el signo del amor misericordioso de Dios, que se manifiesta especialmente a los pobres y humildes. De algún modo nos recuerda aquella teofanía que narra el profeta Isaías, en la que oyó cantar a un coro de serafines [15]. La «gloria» expresa el honor que se debe tributar a la Majestad de Dios. La «paz», en cambio, indica el efecto que va a tener el nacimiento del Niño: es decir, la felicidad que nos trae el amor de Dios para su pueblo por la llegada del Mesías.

Imagen relacionadaA la invitación del ángel los pastores responden con entusiasmo y prontitud: «luego que los ángeles se apartaron de ellos hacia el cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos hasta Belén, y veamos este hecho que acaba de suceder y que el Señor nos ha manifestado» (Lc 2,15). Deciden comprobar ocularmente el mensaje angélico. También quieren obedecer con presteza y su búsqueda tiene éxito: «vinieron presurosos, y encontraron a María y a José y al niño reclinado en el pesebre» (Lc 2,16).

La Madre muestra con alegría a los pastores a su Hijo primogénito [16]. Es un acontecimiento decisivo en sus vidas. «Al verlo, reconocieron las cosas que les habían sido anunciadas acerca de este niño» (Lc 2,17). Después de la admirable experiencia del encuentro con la Madre y su Hijo, los pastores se convierten en los primeros evangelizadores de todos los tiempos. «Y todos los que escucharon se maravillaron de cuanto los pastores les habían dicho» (Lc 2,18).

¡Qué importante es que existan estos mensajeros del gozo que anuncian la venida del Señor! Sin esta llamada permanente y este «regocijo» de los mensajeros, tal vez olvidáramos la actualidad de la venida de Señor. Mensajeros fueron los profetas, mensajeros fueron los autores humanos de la Sagrada Escritura; mensajeros son -y serán siempre- en la Iglesia los santos y todos aquellos impulsados por el Espíritu Santo.


[12] En el tercer Evangelio la «gloria del Señor» (doxa Kyriou) es el signo característico de la presencia de Dios en la tradición sacerdotal (cfr. Ex 24,10) y está relacionada con la glorificación pascual de Cristo por parte del Padre (cfr Lc 9,26.31.32; 21,27). Ahora bien, «por la iluminación del Espíritu -comenta san Basilio- contemplamos propia y adecuadamente la gloria de Dios; y por medio de la impronta del Espíritu llegamos a aquel de quien el Espíritu Santo es impronta y sello» (Sobre el Espíritu Santo, 6).
[13] Cfr Is 9,6.
[14] «Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne».
[15] «Santo, santo, santo Yahwéh Seboat, llena está toda la tierra de tu gloria» (Is 6,3).
[16] LG, 57.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Nacimiento de Jesús en Belén

Resultado de imagen de Belén. Tierra SantaSan Lucas quiso situar en la Historia el suceso del nacimiento de Jesús. «En los planes de Dios, a la Encarnación, realizada en la intimidad, seguía el Nacimiento, también en el silencio y la humildad. Sólo se comunica de inmediato a unos pobres pastores de los contornos de Belén, a unos sabios de Oriente, los Magos, y a muy pocas personas más. Aparentemente no había sucedido nada relevante. Pero, de hecho, se había producido el sesgo más importante en la historia de los hombres. Y sigue la paradoja divina: el Omnipotente, el Amo de universo, se nos muestra con el encanto y la debilidad de un niño, que necesita de todos» [1]. El relato lucano consta de tres partes. La primera, describe el tiempo y circunstancias del hecho, fijando así su marco histórico; la segunda, cuenta brevemente el nacimiento; y la tercera, relata la adoración de los pastores. El evangelista destaca hasta tal punto esta última, que las dos primeras vienen a ser como su prólogo.

«En aquellos días se promulgó un edicto de César Augusto, para que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento fue hecho cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse, cada uno a su ciudad. José, como era de la casa y familia de David, subió desde Nazaret, ciudad de Galilea, a la ciudad de David llamada Belén, en Judea, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta» (Lc 2,1-5). Desde el año 27 a.C., cuando el Senado Romano le concedió el título de Augusto, gobernó el Imperio hasta el 14 d.C. El empadronamiento entre los romanos tenía una doble finalidad: por una parte, se trataba de conocer el número de habitantes del Imperio; por otra, servía para la distribución y pago de los tributos. El edicto (dogma) se promulgó para la oikoumene, es decir, para «todo el mundo» dentro de las fronteras del Imperio.

La costumbre romana era censarse cada uno en su lugar de residencia. Es muy posible que Roma concediese una cierta autonomía para que cada uno se censara en su ciudad de origen, como era frecuente entre los pueblos orientales. Esto obliga a José, «de la casa y familia de David», y a María, su esposa [2], a «subir» [3] desde Nazaret, donde vivían, «a la ciudad de David, que se llama Belén» [4]. Para los escrituristas, en estos versículos se hace referencia velada a la profecía de Miqueas [5]. La providencia de Dios [6] crea la constelación perfecta que se requiere para el acto central de la historia de mundo. El Mesías debe no solamente descender de la estirpe de David, por medio de José, sino también nacer en la ciudad de David. El decreto del Emperador romano debe contribuir a ello. Es Dios quien mueve los hilos de la historia para el cumplimiento de las profecías del AT, de manera que los acontecimientos de la época y la normalidad del comportamiento de María y José, conducen a la Sagrada Familia al lugar donde debe nacer el Mesías.

El relato de san Lucas presenta algunas anotaciones, aparentemente poco importantes, con el fin de estimular al lector a una mayor comprensión del misterio de la Navidad y de los sentimientos de la Virgen al engendrar al Hijo de Dios. «Y sucedió que, estando allí, le llegó la hora del parto, y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el aposento» (Lc 2,6-7).

Resultado de imagen de Belén. Tierra SantaLa descripción del acontecimiento del parto, narrado de forma breve y sencilla, presenta a María participando fiel e intensamente en los planes divinos con aquella disponibilidad plena, que ya manifestó en la Anunciación. El Verbo del Padre viene al mundo para salvarnos, en el silencio de la tierra, sin espectáculo, rodeado tan sólo de los cuidados amorosos de María y de José, únicos testigos oculares del evento. La expresión «primogénito» (prototokon) debe entenderse aquí como «unigénito» (monogenés), porque María no tuvo más hijos, si bien la ley mosaica exigía la donación a Yahwéh del «primer hijo» [7], y «primogénito» expresa también legalmente el derecho de primogenitura [8].

A continuación, el autor sagrado refiere dos cosas: la primera es un hecho totalmente normal: «lo envolvió en pañales»; y la otra es bastante extraña: «y lo recostó en un pesebre», aportando enseguida su explicación: «porque no hubo lugar para ellos en el aposento (katalyma) [9]». Se trata de una afirmación que recuerda el texto del prólogo de san Juan: «vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron» [10], y anticipa proféticamente los numerosos rechazos que Jesús sufrirá en su vida terrena.

Con los detalles del viaje y del parto, el evangelista nos presenta el marco de austeridad y pobreza, propio del reino mesiánico que ahora comienza: un reino sin honores ni poderes terrenos [11]. El Niño debe nacer en la pobreza del mundo -no es casual que no haya sitio en la posada-, para participar así desde el principio en su pobreza. Y si con este desprendimiento -un establo y un pesebre- se manifiesta todo el esplendor del cielo, es sólo para, desde el gran canto de alabanza, remitir a la gente sencilla al signo más adecuado: en la hora suprema del cumplimiento, ésta es la señal: «encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Entre la gloria más resplandeciente de arriba y la pobreza más extrema de abajo, se da, sin embargo, una perfecta correspondencia y unidad. María da a luz en una situación de escasez y penuria: no puede dar al Hijo de Dios ni siquiera lo que suelen ofrecer las madres a un recién nacido; al contrario, debe acostarlo «en un pesebre», una cuna improvisada que contrasta con la dignidad del «Hijo del Altísimo». Finalmente, la expresión «para ellos» indica un rechazo tanto para el Hijo como para su Madre e indica que Ella ya estaba asociada al destino de sufrimiento de su Hijo, participando en su misión redentora.


[1] J.M. Casciaro-J.M. Monforte, Jesucristo, Salvador de la Humanidad. Panorama bíblico de la salvación, Eunsa, 2ª ed., Pamplona 1997, p. 132.
[2] El evangelista nos informa indirectamente que ya se habían celebrado la nupcias entre María y José, al usar el término gynaiki (esposa), en lugar de emnesteumene (prometida) que utilizó en Lc 1,27 en la Anunciación.
[3] La palabra «subir» (anabainein) es el término designado de forma usual para ir a las montañas de Judea, y en particular a Jerusalén. Y para ir a Belén, que está muy cerca, lo normal era pasar por la Ciudad Santa.
[4] Cfr 1 Sam 20,6.
[5] Cfr Mich 5,2. El evangelista usa términos empleados en el contexto de la profecía, como «dar a luz», «tiempo del parto», «pastores / pastorear», «gloria de Yahwéh / gloria del Señor», paz, etc.
[6] Cfr J. Morales, El Misterio de la Creación, Eunsa, Pamplona 1994, pp. 285-296. «El hombre recibe seguridad en la Providencia no principalmente a partir de una visión racional sobre la armonía del universo, sino por la proximidad a Jesús y la meditación de su vida» (p. 290). Es más, «el equilibrio del alma que ha encontrado a Dios en sí misma, y está abismada en Él, desafía todos los poderes creados. Está situada en el centro único donde convergen las líneas de fuerza de la Providencia» (Un cartujo, La Trinidad y la vida interior, Rialp, 3ª ed., Madrid 1992, p. 90.
[7] Cfr Ex 13,12; 34,19; Num 13,13.
[8] Cfr Ex 25,29-33; Dt 21,15-17.
[9] El término katalyma sugiere la idea de un lugar en el que uno «se pone aparte» -corresponde al término latino diversorio- para encontrar donde comer y refugiarse. ¿Se puede decir que en Lc 2,17 era un albergue? No se puede fijar con exactitud su significado porque podría traducirse con varios sinónimos: mesón, albegue, hospedería, posada, etc. Por ejemplo, la «posada» en la que entra el buen samaritano es llamada pandojéidon (Lc 10,34).
[10] Ioh 1,11.
[11] Jesús lo ratificará en su Vida pública, diciendo de sí mismo: «el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza» (Lc 9,58).

sábado, 9 de diciembre de 2017

La casa de san José

Continuando a lo largo de la carretera –a ambos lados de la misma se pueden ver diversos cementerios cristianos modernos correspondientes a los diferentes ritos–, tras un pequeño trayecto se llega a una capilla situada en el margen derecho: es la “Casa de san José”.

Una vez nacido el Niño, la Sagrada Familia permaneció todavía algún tiempo en Belén, donde tuvo lugar la circuncisión (Lc 2,21). Y, transcurrido el tiempo establecido por la ley mosaica, la Virgen y san José, con el Niño, subieron a Jerusalén para cumplir los ritos de la purificación (Lc 2,22). Por otro lado, los Magos visitaron al Niño Jesús “en la casa” (Mt 2,11).

Por tanto, que la Sagrada Familia vivió un tiempo en Belén tras el nacimiento de Jesús es un hecho atestiguado por el Evangelio; y que estuviera alojada en una casa de la ciudad es muy verosímil. No existe ninguna dificultad en este cambio de la gruta por una casa: san José procedía de Belén y probablemente tenía allí parientes o amigos que, conocedores de su pobreza, fueron generosos con él y lo ayudaron.

En la Edad Media se trató de localizar este recuerdo de san José en Belén. La búsqueda se desarrolló siempre en la parte este de la población, entre la Gruta de la Leche y el Campo de los Pastores, probablemente siguiendo una antigua tradición local. La fijación de la memoria tendrá lugar a mediados del siglo XIV, según el testimonio de dos peregrinos florentinos (Jorge Gucci y Leonardo Frescobaldi). A partir de entonces, la localización quedó determinada para siempre.

La moderna capilla (1890) se levanta sobre roca firme y sobre otras construcciones precedentes recordadas por muchos peregrinos. Todavía hoy se puede ver, a los pies del ábside, una parte de la roca; tras el altar se observa también una peña que tal vez formaba parte del antiguo altar. La “Casa de san José” queda así recordada con esta capilla gracias al legado de Ernestina Audebert. El 20 de marzo de 1893 la iglesia fue bendecida solemnemente por el Padre Custodio de Tierra Santa, fray Santiago Ghezzi.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Rusia ayuda a financiar en Belén la llamada "calle Estrella"

El gobierno de Rusia financiará con 4 millones de dólares la restauración y reconstrucción del centro de Belén, en particular la calle Estrella, una de las vías comerciales más antiguas de la ciudad, que se extiende de norte a sur a través de la urbe vieja.

Según declaró a la agencia Sputnik el jefe de la oficina de representación de Rusia ante la Autoridad Nacional Palestina, Aydar Aganin, los trabajos comenzarán en septiembre de este año y se harán en colaboración con el Ministerio de Economía palestino y el Ayuntamiento de la ciudad, presidido hasta el mes de mayo por la católica Vera Baboun, quien cumplió un mandato de cinco años desde 2012.

La calle Estrella, de alrededor de un kilómetro de longitud, forma parte desde el año 2012 de la lista del patrimonio mundial de la humanidad de la Unesco como Ruta de los Peregrinos. Tiene su inicio en la rotonda de la sede de la Acción Católica y termina en el arco llamado Zarrarah, también conocido por los lugareños como la Puerta de Damasco, una antigua entrada a la ciudad.

Por el camino de la estrella también pasó la Sagrada Familia, a su llegada a la ciudad de Belén para el nacimiento de Jesús.

Durante su visita a Moscú (cuando se reunió con el presidente ruso, Vladimir Putin), el presidente palestino, Mahmud Abbas, fue recibido en el Monasterio de San Daniel por Cirilo, el Patriarca de Moscú y de todas las Rusias. 

En dicho encuentro, que tuvo lugar el 12 de mayo, el Patriarca Ciriso reiteró al presidente Abbas que la preocupación por la protección de los lugares sagrados “está dentro del corazón de cada ortodoxo”, y que “a lo largo de la historia de su presencia en Tierra Santa, la Iglesia rusa siempre ha tratado de ayudar al pueblo palestino, incluso con la construcción de escuelas y centros médicos. 

Luego hubo un tiempo en que la Iglesia no pudo llevar a cabo esta misión. Estamos orgullosos de que hoy en día Rusia esté continuando la misión humanitaria en los territorios palestinos”.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Sellos descubiertos en Jerusalén de 700 años antes de Cristo

Tras la destrucción del Reino de Israel por los asirios en 732 a.C., oficiales suyos se refugiaron en el Reino de Judá y obtuvieron cargos administrativos. Es la hipótesis que sugiere, según los investigadores, el hallazgo en Jerusalén de unos sellos utilizados para salvaguardar e identificar documentos.

Según informa "Enlace judío" citando informaciones a su vez de "Haaretz", el descubrimiento de estos sellos y de sus impresiones fue realizado recientemente en la zona oriental de la Ciudad de David, un lugar de excavación en la Ciudad Vieja de Jerusalén. Los arqueólogos se encuentran clasificando y estudiando los sellos encontrados.

Los sellos más antiguos eran pictográficos, pero entre los siglos VIII y VI a.C., empezaron a llevar impreso el nombre de los oficiales que realizaban el sellado. “Estando en Jerusalén, los oficiales eran parte del sistema de administración de Judea: esto quiere decir que Jerusalén era la capital de la Monarquía de Judá”, comenta Joe Uziel, de la Autoridad de Antigüedades de Israel, director de la excavación. Esto reforzaría la evidencia sobre la relevancia de Jerusalén y su función como capital en la época.

Dentro de los sellos descubiertos, se localizó en diversos de ellos el elemento teofórico (un prefijo o sufijo colocado en los nombres para referirse a lo divino) de yahu, un elemento esencial en el judaísmo: como en el nombre de Eliyahu.

Algunos de los sellos sin el elemento teofórico señalan el nombre de Ajiab ben Menajem, que podría ser una variación del nombre Ajab, como el rey bíblico de la monarquía de Israel, o el de “Pinjas”.

Los sellos se expusieron temporalmente en la Ciudad de David durante una conferencia sobre arqueología.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Monasterio de san Jorge Koziba

 The Monastery of Wadi QeltEste monasterio se encuentra a nueve kilómetros de Jericó y 20 de Jerusalén. Está construído en un valle del desierto de Judea, que se llama Wadi Qelt. Es un lugar muy árido. Dentro de un gran valle se puede ver en la distancia este pintoresco monasterio. 

Entre las tradiciones asociadas a la ubicación de este monasterio se encuentran la visita de Elías, de camino hacia la península del Sinaí. También hay tradición de que en este lugar se produjo una escena de la vida de san Joaquín. Fue a ofrecer, como sacerdote que era, un sacrificio al templo, y alguien lo rechazó por no tener descendencia. Decidió ir al desierto cuarenta días para implorar a Dios un hijo. Se cuenta que, mientras lloraba en el lugar por la infertilidad de su mujer, santa Ana, recibió la visita de un ángel que le anunció la concepción de María. 

Es en este lugar, y en este valle aislado y estéril, donde un monasterio del siglo cuarto se aferra precariamente a las paredes de roca. Originalmente construido en torno a una cueva, el monasterio creció en el siglo quinto bajo los Griegos Ortodoxos, en el que su más famoso monje y homónimo Gorgias de Koziba habitaba el lugar. 

El Monasterio Ortodoxo de San Jorge se inició cuando unos monjes que buscaban la experiencia del desierto de los profetas, se asentaron en torno a una cueva donde se cree que Elías fue alimentado por los cuervos. 

El monasterio Griego Ortodoxo fue construido a finales del siglo quinto d.C. por Juan de Tebas, que se convirtió en un ermitaño y se trasladó desde Egipto hasta Siria y Palaestina en el año 480 d.C. El monasterio fue nombrado San Jorge después de que el más famoso monje viviera en el lugar: Gorgias de Koziba. 

Fue destruido en el año 614 por los persas, que se extendieron por el valle y masacraron a los catorce monjes que habitaban allí. Los huesos y cráneos de los monjes mártires aún se pueden ver hoy en día en la capilla del monasterio. 

Después de la invasión persa, el fue abandonado durante casi 500 años, hasta los intentos de restauración que fueron realizadas por bandas de cruzados en el siglo doce. Pero después de su expulsión, el monasterio volvió a caer en desuso. En 1878, un monje griego, Kalinikos, se estableció aquí y restauró el monasterio, terminando en 1901.

sábado, 11 de noviembre de 2017

El Cenáculo

Teológicamente la palabra Iglesia designa al pueblo creyente que Dios llama y reúne de todas partes para formar la asamblea de todos aquellos que, por la fe y el Bautismo, forman parte de un solo cuerpo, con Cristo a la cabeza. En la actualidad también designamos mediante la palabra iglesia al lugar físico dónde se reúne esa asamblea, aunque una palabra más exacta para referirse a él sería "templo".

¿Cuál fue el origen de estos lugares de encuentro que, a lo largo de la historia del cristianismo, han dado lugar a verdaderas joyas arquitectónicas? Para averiguarlo qué mejor que acudir directamente a la Biblia, concretamente a los Hechos de los Apóstoles, dónde ya se habla de una pequeña comunidad de discípulos que se reunían en el Cenáculo junto con la Virgen María y los once apóstoles en los días posteriores a la Ascensión de Jesucristo 

¿Qué es el Cenáculo? Es el salón en el que Cristo celebró la última cena e instituyó la Eucaristía. También es el lugar dónde a los 50 días de la resurrección del Señor, el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles en el día de Pentecostés: es el comienzo “oficial” de las actividades de la Iglesia.

La Tradición la sitúa en la colina occidental de Jerusalén, que hoy conocemos erróneamente como el Monte de Sión (El verdadero monte Sión de la época bíblica era el Monte del Templo, situado algo más al norte, dónde David trajo el arca de la alianza y donde más tarde su hijo Salomón mandó construir el primer Templo). Es una estructura de dos pisos dentro de un gran complejo de edificios en la cima del Monte Sión. El piso superior recuerda precisamente al relatado en los evangelios, mientras que el inferior contiene un cenotafio que, desde el siglo XII, es considerado como la tumba de David. Bajo este complejo se encuentran cimientos cruzados, bizantinos y, más abajo, romanos.

La vivienda que acogió el Cenáculo ha sufrido innumerables modificaciones a lo largo de la historia. Ya en los primeros siglos, se construyó una pequeña iglesia para acoger el lugar, la cual fue aumentando de tamaño con el tiempo. En el siglo IV d.C. los bizantinos transformaron esta pequeña iglesia en una gran Basílica a la que denominaron “Santa Sión”, pero solamente cien años después fue totalmente destruida por los persas. Hubo que esperar a la conquista de la ciudad de Jerusalén por el ejército cruzado para la reconstrucción en esos cimientos de un monasterio y la iglesia de Santa María del Monte Sión y del Espíritu Santo.

Esta nueva edificación no corrió mejor suerte que la anterior y por orden del Sultán Al Hakem en el año 1219 fue demolida dentro de un plan urbanístico de toda la ciudad que conllevaba la eliminación de las murallas y contrafuertes que rodeaban a la ciudad de Jerusalén. Sólo quedo en pie la capilla del Cenáculo con el cenotafio y la tumba de David debajo de él. Hubo que esperar a la llegada en el siglo XIV de los franciscanos, los cuales recibieron en custodia y propiedad estos terrenos para que levantaran en la parte sur un pequeño convento cuyo claustro todavía se puede visitar en la actualidad.

En 1552 los frailes franciscanos fueron obligados a marcharse de Tierra Santa y el santuario volvió a caer en manos musulmanas, el edificio fue nuevamente modificado para convertirse en una mezquita. El Cenáculo cayó en zona israelí en 1948, y los musulmanes lo abandonaron. La volvieron a adquirir en propiedad los Franciscanos, hasta que fueron finalmente desplazados por los judíos.

En el año 2000, el papa Juan Pablo II ofició en el Cenáculo del Monte Sión una misa privada. Ese día fuentes oficiales del vaticano manifestaron la gran expectativa que este hecho había suscitado y expresaron que “…Los cristianos, y especialmente el Papa Juan Pablo II, quisieran que el Cenáculo, actualmente propiedad del estado de Israel, volviera a ser un lugar de culto católico, debido a su importancia capital para la historia del cristianismo”.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Hallan la antigua ciudad bíblica de Damanuta visitada por Jesús

Esta sería la última ciudad visitada por Jesús antes de la milagrosa multiplicación de los panes y de los peces. Está muy cerca de Magdala, y existió durante los períodos helenístico, romano y bizantino. En ella se encontró un barco como el que pudo haber utilizado Jesús para cruzar el mar de Galilea. 

Arqueólogos británicos descubieron en 2013 en el norte de Israel las ruinas de la antigua ciudad de Dalmanutha que es mencionada en la Biblia y que sería, según el Evangelio de San Marcos 8-10, el último lugar que visitó Jesús antes de alimentar milagrosamente a 4.000 personas tras multiplicar unos pocos panes y peces.

Las ruinas, de unos 2.000 años de antiguedad, fueron descubieras en la costa noroeste del mar de Galilea, en el valle de Ginosar. Según el responsable del hallazgo, Ken Dark, de la Universidad de Reading en el Reino Unido, pertenecen a la mencionada ciudad Dalmanutha del siglo I d.C. De acuerdo con Dark, él y su equipo hablaron con los lugareños, tomaron fotos y buscaron artefactos en la ciudad actual de Migdal, la cual, según afirmó, absorvió con el tiempo a la antigua Dalmanutha. 

Dark basó sus conclusiones en los hallazgos de cerámicas antiguas y una serie de fragmentos de columnas, incluyendo ejemplos de capiteles -la parte superior de las columnas- tallados al estilo corintio, muy común en esa época. «Los fragmentos de las columnas eran partes de las paredes actuales, las piezas de la antigua fachada de piedra sobresalían del porche delantero de una casa y varias columnas de basalto se hallaban entre los escombros», afirmó.

Las pruebas por radiocarbono permitieron datar muchos de los artefactos encontrados. Algunos de ellos, ánforas y cristal, indican que los antiguos habitantes de la zona eran ricos. 

Los pesos y las anclas de piedra, junto con la cercana ubicación de la orilla, adecuada para embarcaciones, indican que la población se dedicó a la pesca. «Dalmanutha fue una ciudad próspera», aseguró Dark en el estudio, publicado en la revista «Palestine Exploration Quarterly». 

Los arqueólogos mencionan que Dalmanutha estaba ubicada muy cerca de la antigua Magdala: «El lado sur de Dalmanutha recién descubierto se encuentra a sólo unos 150 metros de la ciudad natal de María Magdalena», informó «LiveScience». Según Dark, Dalmanutha existía durante las épocas del período helenístico, romano y bizantino. 

El científico también está seguro de que un barco descubierto en 1986, que data de hace unos 2.000 años, fue hallado exactamente en el litoral de Dalmanutha, aunque los autores del descubrimiento no sabían que la ciudad se ubicaba allí. Esta embarcación, de 8,27 metros de longitud y 2,3 metros de ancho, supuestamente fue utilizada por los antiguos pescadores que faenaban en el mar de Galilea. La idea es que Jesús podría haber utilizado un barco parecido para partir de Dalmanutha a la orilla opuesta, donde tuvo lugar el citado milagro.

sábado, 28 de octubre de 2017

Cae parte del techo de la Basílica del Santo Sepulcro

El viernes 22 de septiembre se cayó parte del techo de la basílica del Santo Sepulcro, sobre cuyo mal estado venían advirtiendo los expertos hace tiempo. Cerca del lugar del derrumbe había habido hasta momentos antes medio centenar de peregrinos etíopes, que no resultaron heridos. La policía israelí acordonó la zona hasta que sean reparados los desperfectos.

“La iglesia sufrió graves daños, pero gracias a Dios no hubo víctimas”, afirmó Adeeb Joudeh Husseini, uno de los guardianes del templo. Según informa Palestina News Network, en la zona caída ya se estaban llevando a cabo labores de restauración.

La basílica fue cerrada temporalmente hasta asegurarse las autoridades de que la visita al lugar donde se conserva la tumba de Jesús es segura.

El accidente tiene lugar medio año después de que se completase la restauración del Edículo que la contiene. Ya entonces, Antonia Moropoulou, directora de los trabajos, afirmó que la estructura necesitaba ser reforzada y conservada, siendo precisas labores de drenaje de la lluvia y aguas residuales. La humedad es una de las causas del mal estado de algunas paredes del templo.

sábado, 21 de octubre de 2017

Descubierta una sinagoga del siglo I en la baja Galilea

Ubicado en la Reserva Natural de Nahal Tavor en la Baja Galilea, las ruinas de la sinagoga se remontan a la época del Segundo Templo, que terminó en el año 79 d.C.

El reciente descubrimiento de los restos de una sinagoga del primer siglo en Israel, confirma los relatos históricos de la vida de Jesús, encontrados en el Nuevo Testamento. Situada cerca del Monte Tabor, en la Reserva Natural de Nahal Tavor en la Baja Galilea, en un lugar llamado Tel Rechesh, las ruinas de la sinagoga se remonta al tiempo del período del Segundo Templo, que terminó en el año 79 d.C. cuando los romanos atacaron Jerusalén.

Motti Aviam, investigador en el Instituto Kineret de Arqueología, de la Facultad Kinneret, Mar de Galilea, dijo en un comunicado lo que significa esta excavación en Tel Rechesh. “Esta es la primera sinagoga descubierta en la parte rural de Galilea y confirma la información histórica que tenemos en el Nuevo Testamento, que dice que Jesús predicaba en las sinagogas y en las aldeas de Galilea”, explicó Aviam, según lo informado por el sitio israelí ‘JNS’.

«Nuestro hallazgo refleja cómo era la vida en Galilea durante el primer siglo, en una zona que en mayor parte era rural. El sitio está 17 km en línea recta al este de Nazaret, y a 12 km de Nin (Naim). A pesar que no se menciona el nombre [de la aldea] en el Nuevo Testamento, sabemos que Jesús debió moverse por aquí», explica el arqueólogo Mordechai Aviam del Kinneret College. «Por lo tanto, esto le dará a los eruditos de las escrituras sagradas otra visión de la vida en las aldeas donde Jesús estuvo activo», agregó.

El sitio de Haaretz (también de Israel) señaló que, aunque hubo otras siete sinagogas en el período del Segundo Templo, ya habían sido descubiertas antes, pero la de Tel Rechesh fue la primera al ser encontrada en un entorno rural, en vez de una región urbana. “Las inscripciones y las fuentes históricas muestran que se utilizaron las sinagogas de la época para las reuniones, lecturas de la Torá y estudios en vez de cultos. La lectura de la Torá y las reuniones de oración no eran regulares”, informó Haaretz.

“Una fuente menciona como las sinagogas y el Nuevo Testamento afirman que Jesús pasó por todas las ciudades y aldeas, enseñando en estos templos”. En una entrevista con ‘YNet News’, Aviam explicó por qué los resultados en el sitio de Tel Rechesh se “tornan un lugar muy importante para los cristianos”.

“El Nuevo Testamento describe los sermones de Jesús en la sinagoga de Cafarnaum y otras de Galilea”, dijo Aviam. “Durante el mismo período, incluso Jesús fue un judío que observaba los rituales y los requisitos de las personas y otros tantos rabinos, dio sermones en las sinagogas. El cristianismo se desarrolló después de este tiempo e hizo hincapié en sus sermones en las sinagogas de Galilea”, dijo.

Se espera que el lugar se convierta en un lugar que atraiga a judíos y cristianos. Este no es el primer avance importante en Israel este año, vinculado a los tiempos de Jesús. En marzo, se informó de que varios artefactos desde el primer siglo fueron encontrados en un orfanato en Jerusalén. En marzo, la Autoridad de Antigüedades de Israel anunció que había encontrado numerosos artefactos – algunos que datan de la época del Segundo Templo – enterrados en Jerusalén. El sitio ya había servido como un orfanato y más tarde como una base del ejército israelí.


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sábado, 14 de octubre de 2017

La Cruz de Tierra Santa

¿Por qué la cruz de Tierra Santa, que los franciscanos ostentan en su escudo, tiene cinco cruces? Muy probablemente, las cinco cruces representan las cinco llagas de la pasión de Jesús: las heridas en los pies, en las manos y en el costado.

Las primeras cuatro provocadas por los clavos, la última por la lanzada de un soldado romano, como leemos en el evangelio de Juan: “Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua” (19,33-34).

El propio Resucitado presenta sus llagas al apóstol Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe” (Juan 20,27).

La devoción a la pasión del Señor y a las cinco llagas se desarrolló en la Edad Media, en particular gracias a san Francisco de Asís. Los estigmas recibidos por él corresponden a las cinco llagas e indican su plena configuración a Cristo.

Una invocación usada en el Via Crucis, que deriva del Stabat Mater del franciscano Jacopone da Todi, dice así: “Santa Madre, haced que las llagas del Señor queden impresas en mi corazón”. 

En la Edad Media había también una Misa votiva de las cinco llagas, que confluyó en la Misa de la Pasión con la reforma litúrgica de san Pío V. La devoción se difundió después con los Pasionistas, a través del rosario y la corona de las cinco llagas.

Es interesante observar que una de las interpretaciones de la llamada cruz de Jerusalén remita a las cinco llagas. Se trata de una cruz griega (con los brazos de la misma longitud) colocada en el centro y rodeada por otras cuatro cruces más pequeñas. Es el escudo de los Franciscanos de la Custodia de Tierra Santa, y también el del Patriarcado de Jerusalén de los latinos.

Las cinco llagas son el signo visible del amor de Jesucristo por nosotros, que llegó hasta dar la vida en la cruz. Como había profetizado Isaías, “por sus llagas hemos sido curados” (53,5).

sábado, 7 de octubre de 2017

Celebraciones por los 800 años de los franciscanos en Tierra Santa

El año en el que estamos, el 2017, es para los franciscanos especialmente significativo porque hace exactamente 800 años, en el Capítulo de Pentecostés celebrado en Santa María de los Ángeles en la Porciúncula en Asís, la Orden se abrió a la dimensión misionera y universal. Con tal ocasión, se decidió enviar frailes por todo el mundo entonces conocido, como testigos de fraternidad y de paz. Fue entonces cuando un grupo de frailes fueron enviados “ultramar”, conducidos por fray Elías de Cortona, a fundar una provincia franciscana, que en sus inicios se llamó, precisamente, de Ultramar o de Siria.

Para esta celebración, la periodista Beatrice Guarrera, en la web de la Custodia en Tierra Santa, explica cuáles son algunas de las celebraciones que se están llevando durante este año justamente en Tierra Santa. Entre ellas, colocar carteles informativos sobre tan importante ocasión. “Hemos preparado pancartas en diferentes idiomas en función de su destino y las hemos mandado a todas las comisarías de Tierra Santa y a todos los conventos de Líbano, Siria, Jordania, Egipto, Rodas, Chipre, Washington, Italia y España”. Lo explica fray Narcyz Klimas, archivero de la Custodia y presidente del comité organizador. “Ya desde el comienzo del año empezamos a pensar cómo celebrar este importante aniversario –afirma– y también la gente empezó a preguntar e interesarse”.

El fraile cuenta que “queríamos comenzar el 14 de mayo (fecha del capítulo de Pentecostés en el que fueron creadas las primeras provincias franciscanas, entre ellas la de Tierra Santa), pero después se decidió inaugurar las celebraciones con una peregrinación en otra fecha”. El 11 de junio comenzaron los eventos en Acre. La santa misa, presidida por el padre Custodio, fue la primera cita de la mañana para continuar más tarde, tras el almuerzo ofrecido por los hermanos, con una visita guiada por el padre Eugenio Alliata a los barrios de Acco donde se encontraba el primer alojamiento de los frailes que llegaron allí.

Imagen relacionadaLa culminación de las celebraciones será a mediados de octubre con tres jornadas especiales de conferencias y conciertos a los que asistirán el cardenal Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, el padre Michel Perry, ministro general de la Orden de los Frailes Menores, fray Julio César Bunader, vicario general de la Orden y otras personalidades del mundo universitario y religioso.

El 16 de octubre la conferencia estará dedicada a las organizaciones e instituciones que apoyan las múltiples actividades de la Custodia, mientras que por la tarde en San Salvador, en Jerusalén, una ceremonia litúrgica, presidida por el padre general de la Orden, abrirá las celebraciones del aniversario.

En el mismo lugar, la mañana del 17 de octubre, el cardenal Sandri oficiará la misa y continuará después en el salón de la Inmaculada con una conferencia sobre el tema: “El papel de los franciscanos en Tierra Santa”. Seguirán otras conferencias, incluyendo una dedicada a la llegada de los primeros frailes a Acre, una sobre “Acre cruzada” y otra sobre las reliquias franciscanas encontradas en el primer convento del Monte Sion.

El tercer día, miércoles 18 de octubre, el tema de la reunión será el significado de los frescos de la basílica superior de San Francisco en Asís, seguida por una breve intervención sobre los primeros conventos franciscanos en Oriente Medio. Para la clausura, por la tarde, está prevista una misa con el vicario general de la Orden, a la que seguirá un concierto preparado por el Instituto Musical de la Custodia Magnificat.

“Con el Christian Media Center –el órgano de comunicación de la Custodia dedicado al vídeo y la TV– estamos intentando realizar un documental acompañado de imágenes de ficción, para construir una narración diferente a partir de los lugares simbólicos: el Santo Sepulcro, Acre y el Cenáculo”, afirma fray Narcyz. También las revistas de la Custodia, que se editan en seis idiomas, cubrirán la efeméride con un número especial o con reportajes que serán publicados de manera continua durante todo el año.

“Ahora esperamos alguna iniciativa por parte de los párrocos para que impliquen a la gente con misas especiales o eventos dedicados”, añade el fraile. Mientras tanto, continúan los preparativos y el trabajo del comité organizador: “Estamos esperando tener todo el programa confirmado y después mandaremos las invitaciones para las conferencias también a las universidades locales. Tenemos intención de proporcionar traducción simultánea en inglés”. Santuarios, escuelas, parroquias, revistas, todos involucrados para festejar el octavo centenario de los franciscanos en Tierra Santa.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Hallazgo arqueológico sobre la quema y conquista de Jerusalén

Parte subterránea de las excavaciones en el templo de Jerusalén / Foto: Flickr Israel_photo_gallery (CC-BY-ND-2.0)
Un grupo de científicos realizó un hallazgo arqueológico en Tierra Santa que corrobora un episodio narrado en unos versículos bíblicos.

Se trata de la quema y conquista de Jerusalén perpetrada hace más de 2600 años por un comandante de la guardia de Nabucodonosor, rey de Babilonia. Este suceso es narrado en el libro de Jeremías 52, 13-34, en el Antiguo Testamento.

El pasaje indica que el entonces rey de Jerusalén, Sedecías, fue apresado y llevado a Babilonia, y que los judíos fueron deportados.

También señala que el comandante de la guardia, Nebuzaradán, “incendió la Casa del Señor, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén, y prendió fuego a todas las casas de los nobles. Después, el ejército de los caldeos que estaba con el comandante de la guardia derribó todas las murallas que rodeaban a Jerusalén”.

A fines del pasado mes de julio, un grupo de arqueólogos del Instituto Weizmann y la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA por sus siglas en inglés) encontraron en la zona este de Jerusalén varios huesos, estatuillas, madera, semillas y vasijas de cerámica que estaban cubiertos de ceniza y presentaban huellas de quemaduras.

El co director del IAA, el arqueólogo Joe Uziel, explicó que también se pudo determinar la época a la que pertenecían los restosEl codirector del IAA, el arqueólogo Joe Uziel, explicó en un comunicado publicado en el sitio web de la organización que también se pudo determinar la época a la que pertenecían los restos, ya que las vasijas de cerámica tenían un sello con diseño de rosetón.

Indicó que estos sellos son característicos del final del periodo del primer templo de Jerusalén y que eran utilizados por el sistema administrativo que se desarrolló hacia el final de la dinastía Judea, cuyo último rey fue Sedecías.

“La clasificación de los objetos facilitó el control, supervisión, recolección, comercialización y almacenamiento de los rendimientos de los cultivos. El rosetón, en esencia, reemplazó el sello del rey que se utilizó en el sistema administrativo anterior”, indicó Uziel.

En un video realizado por la IAA para explicar el hallazgo, Uziel destacó que los edificios donde estaban estos restos “no fueron destruidos en un solo evento. Parece que algunos fueron destruidos y otros abandonados”.

Por otro lado, el arqueólogo de origen israelí manifestó que este descubrimiento, realizado tras cuatro meses de excavaciones, se relaciona con el de la arqueóloga británica Kathleen Kenyon, que durante la década de 1960 encontró en ese mismo lugar las ruinas del primer templo de Jerusalén, que data de la época del mandato del rey Sedecías.

sábado, 23 de septiembre de 2017

La encina de Mambré


El nombre del topónimo es probable que se deba al propietario de la colina: Mambré, el amorreo; así­ al menos lo transmite Gen 14:13.24. Una o varias encinas fueron allí­ el signo externo de un lugar sagrado.

El sitio pudo haber sido ya un santuario cananeo. La Biblia presenta a Abraham alzando un altar junto al terebinto de Mambré, estableciéndose allí­, adueñándose del lugar y estableciéndolo como un santuario para los israelitas. Es muy posible que, además, Abrahám plantase allí­ su tienda.

A unos 5 km al norte de Hebrón, en ramet el-Halil, se excavó el año 1928 un recinto sagrado, que se ha identificado con el antiguo santuario de Mambré. Las ruinas muestran obra de fábrica herodiana y constantiniana, por lo que cabe suponer que Herodes el Grande convirtió el lugar tradicional del patriarca israelita Abraham en un monumento rememorativo, como lo habí­a hecho también en Hebrón. Ese monumento lo habrí­a renovado el emperador Constantino.
El recinto excavado tiene una fuente, que constituye un argumento de singular valor para la localización del santuario. Y allí­ debieron de surgir después la encina o el pequeño bosque de encinas. Pero difi­cilmente cabe suponer que el espacio marcado con losas señale el punto en que se alzaba el terebinto de Abraham; más bien debió de ser Herodes el que plantase de nuevo el árbol conmemorativo. La cerámica encontrada sólo confirma los asentamientos en torno al 2500 y al 1200 a.C., y no especí­ficamente para la época de Abraham (hacia el 1750 a.C.); pero esa ausencia no dice nada en contra de los datos bí­blicos; a lo más no los confirma.

Ramet el-Halil queda al este del wadi el-Halil, mientras que los cruzados señalaron como encina de Abraham la que se encuentra a más de 2 km al noroeste de Hebrón y al oeste del wadi. Allí­ se levanta un monasterio ruso.

Imagen relacionadaComo hemos dicho Mambre fue un jefe amorreo,  y dueño ese lugar. Fue un aliado de Abrahán y le ayudó en la persecución de Quedorlaomer y sus confederados, con el fin de recuperar a los cautivos y despojos llevados por estos reyes (Gen 14:13, 24). Josefo informa que había allí en su tiempo un viejo terebinto, a 1 km (6 estadios) de Hebrón, y que era señalado como el árbol de Abrahán. 

En el s IV d.C. otro árbol fue también así­ identificado. Este estaba en un lugar a 2 millas romanas (unos 3 km) al norte de Hebrón, el actual Râmet el-Khalîl. Fue el que Constantino incluyo en la basí­lica construída por él. 

Desde el s XVI un roble, a unos 2.5 km al oeste noroeste de la Hebrón moderna, cuidado por monjes rusos, ha sido señalado como el que indica el verdadero Mambre. Este roble muy viejo, sostenido ahora por vigas de acero, tiene varios siglos y su tronco mide unos 8 m de circunferencia. Tanto éste como el sitio de la basí­lica de Constantino están probablemente demasiado lejos de Hebrón como para que se los considere el verdadero sitio del Mamre de Abrahán. 

Râmet el-Khalîl fue excavado por Mader desde 1926 hasta 1928. Encontró los restos de la basí­lica de Constantino, y también un muro de enormes piedras construido por Herodes el Grande, aparentemente parte de un santuario anterior de algún tipo. En su esquina sudoeste habí­a un pozo cerca del cual estaba ubicado, presumiblemente, el roble, que en tiempos de Constantino era considerado el árbol de Abrahám.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Abraham sale de Ur de los Caldeos hacía Canaán

Resultado de imagen de de ur de los caldeos a hebronAbraham significa padre de muchedumbres. Abraham fue hijo de Terá en la genealogía judía de Noé, su familia moraba en Ur de Caldea, y eran todos idólatras. Con el paso del tiempo los descendientes de Noé, habían dado la espalda a Yahvé, hasta que llamó a Abraham, le ordenó desplazarse a la ciudad de Salem, hoy Jerusalén, y ponerse a las órdenes de Melquisedec, rey y sumo sacerdote de la comunidad judía establecida en esa ciudad.

Fue el primero de los patriarcas postdiluvianos, de judíos, cristianos y musulmanes, padre de Ismael, Isaac, Madián y de muchos otros hijos que dieron origen a varias comunidades orientales. Nació en Ur situada en Caldea, cerca a la desembocadura del río Éufrates y murió y fue enterrado en Hebrón. En Ur se casó con Sara.

Abraham contaba con 75 años de edad cuando recibió la orden de Yahvé de dejar la nación idólatra a la que pertenecían sus antepasados, su familia y la casa de su padre. Tenía que dirigirse a la tierra de Canaán. A cambio Yahvé le prometió que él y su descendencia serian benditos: Los que les bendijeran serían benditos, y malditos los que les maldijeran.

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Salió de la ciudad de Ur con su padre y su sobrino Lot, y permaneció varios años en Harán, hasta la muerte de su padre. Desde Harán emigró con Sara y Lot, sus seguidores y rebaños, hasta Siquem, región de Canaán, donde Yahvé dio tierra a él y a su descendencia. De Harán a Canaán había la ruta de Damasco, que muy posiblemente tomó Abraham al dirigirse al sur.

Durante los primeros diez años de sus peregrinaciones en Canaán, Abraham levantó sus tiendas en Siquem. Allí edificó un altar a Yahvé. Pasó después a Bet-el, donde erigió otro altar, también en nombre de Yahvé.

Tras un período pasado en Egipto, Abraham, Sara su esposa, y su sobrino Lot, fueron expulsados de Gerar, y regresaron a Bet-el en Canaán. Allí vivieron durante algún tiempo. Debido al gran incremento de sus riquezas en ganado, surgieron riñas entre sus pastores y los de Lot, por lo que decidieron separarse. Abraham cedió a Lot el derecho de elegir a dónde dirigirse, y éste se decidió por la fértil tierra al este del río Jordán y cerca de Sodoma y Gomorra. Abraham entonces se estableció en el encinar de Mambre, en Hebrón. Yahvé prometió que le daría toda la tierra que alcanzara a ver, a él y a su descendencia. Abraham vivió en Mambre al menos 15 años.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Tumba de Moisés. Nabi Musa

Resultado de imagen de nabi musaNabi Musa se encuentra a unos 24 km al este de Jerusalén y 7 km al suroeste de Jericó, en un entorno desértico. Esta muy cerca del camino que va de Jerusalén a Jericó.

Es un centro de peregrinaje, mezquita, cementerio y, sobretodo, tumba de Moisés según la tradición beduina. Se dice que Saladino fue uno de los impulsores de la creación de un centro de descanso para los caminantes que hacían la ruta entre Jericó y Jerusalén, puesto que aquí se encontraban a medio camino. Desde el lugar se divisa el perfil del Monte Nebo, en la sierra de Moab, más allá del Valle del Jordán. Según la Biblia fue en esta montaña donde murió y está enterrado Moisés, que pudo ver Tierra Santa desde lo alto de la montaña pero a quien Dios había prohibido pisarla. 

Cuando el sultán mameluco Baibars al-Bunduqdari mandó construir en 1269 un hospicio para los peregrinos que recorrieran el camino de Jerusalén a la Meca, lo llamó Nabi Musa en recuerdo del profeta y la tumba del mismo, la cual se distinguía desde ese lugar. Con el tiempo, sin embargo, la gente acabaría confundiendo el nombre con la tumba, e incluso se construiría una tumba de Moisés (visible desde las ventanas que dan a un patio). Desde lo alto del primer piso del hospicio se ve el cementerio, al que los creyentes beduinos quieren ser enterrados para estar cercanos al profeta.

File:Nabi Musa IMG 1931.JPGEl maqam Nabi Musa (del profeta Moisés) es uno de los complejos arquitectónicos religiosos más grandes de Palestina. Consta de tres pisos: sótano, planta baja y primer piso. El complejo abarca una superficie de 5000 m² delimitados por cuatro muros. Presenta una planta casi cuadrada: el muro norte mide unos 74 m, el muro este mide unos 70 m y el este, 68 m. El muro sur es el más corto, con 55 m de longitud. 

El complejo cuenta con cinco entradas; la principal es la entrada oeste, ubicada en el lateral sur del muro oeste. Está construido con piedra caliza y las filas superiores son las únicas formadas por sillares. En el sótano se encuentran las caballerizas y los almacenes. En las plantas baja y primera hay más de cien habitaciones, varios salones, un alminar y otras dependencias. 

En la planta baja se ubican los dos espacios más importantes del complejo: la mezquita y el maqam. La mezquita es de planta rectangular (15 por 10 m) y consta de dos naves, con tres bóvedas de crucería sobre cada una. Cerca de la bóveda noroeste está el maqam, de planta cuadrada (de 5,5 m de lado), construido con piedras bien cortadas y orientado de oeste a este. 

La parte central es menor que los laterales (4,7 m de largo, 1,6 m de ancho y 1,7 m de alto). Está coronado con una bóveda semicircular que reposa sobre cuatro arcos apuntados. 

Imagen relacionadaLa tumba está encerrada en un recinto de madera y cubierta con una kiswa (manto) de tela verde. Este maqam ha sido objeto de de numerosos waqf (donaciones). 

Históricamente, las donaciones para la tumba del profeta Moisés se ha considerado uno de las más abundantes y populares: proporcionaban comida y alojamiento gratuitos a sus visitantes. También se contemplaba el aumento de sueldo de los numerosos empleados –unos cincuenta– de este lugar, entre los que se encontraban el jeque (shayj) de jeques, el escriba, el sirviente, el vigilante, el portero, el muecín, el portador de la antorcha, el barrendero, el recitador del Corán, etc. 

El maqam Nabi Musa ocupa una posición importante en la historia del pueblo palestino desde los puntos de vista religioso, arquitectónico, social, folclórico y político. Este es el maqam (tumba-santuario) mayor y más antiguo de Palestina. Su planta casi cuadrada ocupa unos 5.000 m² distribuidos en tres niveles. Dispone de establos, almacenes, una gran mezquita con alminar y la cámara de la tumba, varios pórticos y diversas instalaciones. Tiene 100 habitaciones de huéspedes cubiertas con cúpulas.


sábado, 2 de septiembre de 2017

Tumba de Moíses. Monte Nebo

“Y subió Moisés de la llanura de Moab a la montaña de Nebó, en la cumbre del Pisgá, situado frente a Jericó; y Yahvé le mostró toda la Tierra Prometida….” (Dt. 34, 1

Moisés ha cumplido ya la difícil misión de llevar a su pueblo a la Tierra Prometida después de una larga y dolorosa travesía, pero no le será dado pisarla con sus pies, solo podrá contemplarla desde lejos, desde la cima del Monte Nebo. 

Con esta visión de la Tierra  Prometida murió Moisés y aquí fue enterrado según la tradición bíblica. La visita al Monte Nebo es una agradable excursión desde Madaba, la ciudad de los mosaicos, que está a quince minutos en coche. Aquí se construyó la iglesia en conmemoración de Moisés, aunque los estudiosos no se ponen de acuerdo sobre la localización exacta de la tumba.

Una monja romana, Etheria, fue la primera en informar sobre su existencia en el año 393 d.C. Después se convirtió en un gran monasterio bizantino. Hacia 1930 los franciscanos, custodios de Tierra Santa, compraron el lugar y se iniciaron las excavaciones y la restauración.

El principal edificio abierto al público es la basílica construida en la segunda mitad del siglo VI. Y lo más notable es el gran mosaico del pavimento, de 9 por 3 metros, una obra de arte que se conserva en bastante buen estado y que representa escenas de caza, elaboración de vino, y animales. Hay más mosaicos colgados de las paredes del nuevo edificio construido para proteger el santuario antiguo. Hay un nuevo y pequeño santuario que alberga a la comunidad franciscana y a un equipo de arqueólogos. 

En el complejo hay poco más que ver, el antiguo santuario, en ruinas, se conserva bastante mal. Pero lo más impresionante es el espectáculo que se puede contemplar y disfrutar desde el mirador situado en frente del monasterio, y desde donde según la Biblia, Moisés contempló la Tierra Prometida.

Bajo el cielo azul, sin nubes, se extiende ante los maravillados ojos del observador un panorama único. Como un lago de plata líquida brilla el Mar Muerto, el lago salado, y hacia el oeste la cadena de montañas calcáreas de color blanco pardusco de las tierras de Judá, donde sobresalen, y si el día es limpio se pueden ver bien, las cumbres de los montes de Jerusalén y Belén. Hacia el norte, en la lejanía la meseta de Samaria y Galilea, y las cumbres del Hermón, cubiertas de nieve según la época. A los pies del Monte Nebo estrechas cañadas que se prolongan por la depresión del Jordán, y en su lado occidental una pequeña mancha verde: es el oasis de Jericó. Es el paisaje bíblico por excelencia, y con esta visión de Palestina acabó Moisés su vida.

En las proximidades del mirador hay un memorial de bronce que representa la muerte y el sufrimiento de Jesús en la cruz. Una serpiente se enrosca a su alrededor y simboliza la serpiente levantada por Moisés en el desierto. Dijo Jesús: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para todo el que crea tenga por Él vida eterna” (Juan, 3:14-15).

sábado, 26 de agosto de 2017

La roca del lugar de la Ascensión

Fray Antonio del Castillo, OFM, Comisario general de Jerusalén en los Reinos de España y Guardián de Belén señala en su libro “El devoto peregrino y viaje de Tierra Santa” (1656), al hablar de la Puerta Dorada de la muralla jerosolimitana escribe: “Sobre esta puerta hay dos capillas en las cuales dicen los turcos han de estar Cristo y Mahoma el día del Juicio, cuando vengan a juzgar el mundo, más dan la mano derecha a Mahoma” [o sea, que es Mahoma el juez superior]. El dato es de interés y hay que asociarlo, en mi opinión, a la tradición oral otomana que comenta posteriormente al hablar de la capilla de la Ascensión y que paso a transcribir.

“En lo más alto del monte está el lugar desde el cual Cristo subió a los cielos a vista de su Padre y los Discípulos, como cuenta San Lucas y el cap. I de los Actos de los Apóstoles. Aquí había una Iglesia muy grande, la cual está toda destruida, vence las paredes como dos estados en alto: su forma y hechura era ochavada. Dentro de esta Iglesia hay otra capilla, también ochavada, su capacidad no es grande: cabrán doce o catorce personas. En medio de esta capilla está la piedra, sobre la cual estaba Cristo Señor nuestro cuando subió al cielo y dejó sus Divinas Plantas estampadas en ella.

Hoy día no se ve más que una, y es la del pie izquierdo, porque la del derecho se la han llevado los turcos al Templo de Salomón, habiendo para esto cortado la piedra.

Lo curioso es que entre los templetes que hay cerca del Domo de la Roca en la Explanada de las Mezquitas hay uno muy parecido exteriormente al del Monte de los Olivos y que, curiosamente, se le conoce como “Qubbat al-Miraj”, esto es, “Cúpula de la Ascensión”. Es igualmente octogonal, románico, y se dice que en aquel solar oró Mahoma antes de su ascensión celeste desde la piedra que cubre el Domo de la Roca.

Los templarios y cruzados utilizaron dicho templete como baptisterio y luego como iglesia, remontándose a su época la hornacina existente sobre la cúpula. ¿Quisieron los cruzados o templarios rememorar con esta Cúpula de la Ascensión el templete homónimo del Monte de los Olivos para sacralizar más toda esta zona como microcosmos sacro de Jerusalén..?

Por su parte Domingo Badía Leblich (Ali Bey) estuvo en Jerusalén en julio de 1807 y, disfrazado de musulmán, entró en el Domo de la Roca, y narra que la huella del pie derecho corresponde a Mahoma pero recoge otra tradición distinta a la de fray Antonio del Castillo: “En el momento de apoyarse el Profeta en la ‘Sàharara’ [la piedra central del Domo], la roca, sensible a la dicha de llevar tan santo peso, se bajó y como cera blanda recibió la estampa de su sagrado pie en su parte superior, hacia el borde del suroeste. Después han cubierto dicha huella con una especie de caja grande de hilo de metal dorado, trabajada de modo que no se ve la huella a causa de la oscuridad interior, mas a beneficio de una abertura practicada en la caja, se puede tocar la huella con la mano y se santifica uno pasando la misma mano por la cara y barba; prueba manifiesta de ser aquélla la estampa del pie del mayor de los profetas”.

Algo parecido contaba el obispo galo Arculfo respecto a las huellas de Cristo en Imbomón: El cilindro de bronce que protegía las “icnitas” de las pisadas de Cristo tenía una abertura “y a través del agujero abierto en él puede tomar el peregrino con sus manos extendidas alguna partículas del polvo sagrado”. Con el paso de los siglos la forma del pie izquierdo de la Ascensión está tan deteriorada por los besos, contactos de manos, rosarios y otros objetos, que está desfigurada plenamente la silueta.

Chateaubriand, en 1806, lo explica así: “Todos los viajeros han hablado de las huellas del Salvador, que todavía se conservan impresas en la peña. Actualmente no hay más que la del pie izquierdo, bien porque la otra se borró, bien porque la quitaron los musulmanes para colocarla en la mezquita de Omar [Domo de la Roca], lo cual me parece menos probable. Los fieles que vienen a adorar a Jesucristo en el sitio en que estuvieron sus pies, besan con fervor los últimos restos que dejó en la tierra hasta que vuelva al mismo sitio para juzgar a los hombres…

Después de tantos siglos sólo han visto una huella que todavía se reconoce, pero que ha sido desfigurada por la piedad de los fieles”. En 1828, Pedro María de Olive, traductor de Chateaubriand, aclaraba al respecto. “La piedra ha sido gastada en parte por el roce de los rosarios, de los anillos y de las medallas de los peregrinos”.

sábado, 19 de agosto de 2017

La Ascensión del Señor: orígenes de la capilla

La tradición cristiana piadosa plasmada por Eusebio de Cesárea dice que Santa Elena (247-329), la madre del emperador Constantino, mandó edificar en Jerusalén el Santo Sepulcro y la iglesia Eleona (“Ecclesia in Eleona” =en olivar) en el Monte de los Olivos tras su visita hacia el año 327 (al parecer realmente se construyó hacia el año 333 por mandato de Constantino. Medio siglo después la rica y piadosa matrona romana, Pomenia, cerca de Eleona patrocinó hacia el 378 la construcción de la iglesia de Imbomon (“Imbomon” =en la colina) dedicada a la Ascensión.

Y si en el Santo Sepulcro había una basílica adosada a la Anástasis dentro de una rotonda, en el Monte de los Olivos la basílica, un poquito apartada de La Ascensión era Eleona (de tres plantas y ábside sobre una gruta), y la planta circular correspondía a Imbomon. “Martyrium” y “Domus ecclesiae”, por tanto, para dos funciones religiosas y litúrgicas distintas. El mismo modelo se llevó a cabo en la iglesia de la Natividad de Belén (ca. 326 d.c), solo que allí la cabecera era un octógono y la iglesia tenía cinco naves.

Arculfo de Perigueux, obispo franco proveniente de Dordoña viajó a Palestina entre los años 679 y 682 y visitó los Santos Lugares de Jerusalén. En lo alto del Monte de los Olivos describió una iglesia circular abierto al cielo y con tres pórticos en el sur.

Dentro había un edículo (“un cilindro de bronce hueco de circunferencia grande”) que contenía las huellas de Cristo rodeadas de polvo que podían recoger los peregrinos cual reliquia ("la zona no percibe ninguna pérdida, y la tierra aún conserva la misma apariencia de estar marcada por la huella de pasos").

Arculfo testimonia que el interior de la iglesia, sin techo o bóveda, se encuentra abierto al cielo, y que tenía en su lado este un altar. “Así que de esta manera el interior no tiene bóveda con el fin de que desde el lugar donde las huellas divinas se vio por última vez, cuando el Señor fue llevado al cielo en una nube, ese hueco pueda estar siempre abierto y libre a los ojos de los que rezan al cielo”. Asimismo nos dice que había ocho lámparas dentro de La Ascensión.

Los persas de Cosroes destruyeron Imbomon, al igual que la mayoría de las iglesias de Jerusalén en el año 614, y el patriarca Modesto la reconstruiría. En 1152 los cruzados levantan una nueva iglesia de la Ascensión, esta vez octogonal y, en su centro, un templete igualmente octogonal en el que se encuentra la huella del pie esculpido en la roca.

El edículo es el que subsiste hoy día pero hay que tener en cuenta que los cruzados sólo alzaron el cuerpo principal con sus ocho columnas de mármol con capiteles finamente labrados probablemente de filiación borgoñesa. Los musulmanes superpusieron el tambor octogonal y cúpula de piedra, y quizás incluso tapiaron el cuerpo ochavado pues algunos opinan que los cristianos no colocaron los ocho lienzos. La puerta de acceso está al oeste.

Saladino conquista Jerusalén en 1187 y convierte el lugar en mezquita en 1198. Es durante el mandato de Saladino cuando se supone que se cierra el templete y se incorpora un mihrab en el interior. Y consiente que los cristianos oficien sus ritos en el día de la Ascensión, lo que sigue sucediendo hoy día pues el enclave continúa en posesión del “Waqf” Islámico de Jerusalén, siendo la única mezquita en la que se permiten rezos cristianos aunque sólo sea durante un día. El culto en este lugar ya está testimoniado por la peregrina gallega Egeria en el año 382.

Para que los cristianos pudieran visitar el edículo, Saladino optó por edificar una mezquita anexa en 1200. El edificio románico de la Ascensión quedó en ruinas a finales del siglo XV, y junto al muro este se construyeron casas y hasta establos. Se alzó una muralla octogonal que persiste hoy día.

En el interior del templete sigue estando el mihrab apuntado a La Meca y en el suelo se encuentra enmarcada una losa de piedra grabada con la huella del pie izquierdo de Cristo. La huella del otro pie se llevó al Domo de la Roca, según algunos peregrinos e historiadores.